Los oídos son una de las zonas que más consultas generan en perros y, en menor medida, en gatos. Y también una de las que más dudas provoca en casa: ¿hay que limpiarlos siempre?, ¿con qué?, ¿hasta dónde? Limpiar de más puede irritar; no limpiar cuando hace falta puede favorecer problemas.
En esta guía te explicamos cómo es el oído de tu animal, cuándo tiene sentido limpiarlo, cómo hacerlo bien paso a paso y, sobre todo, cuándo no debes hacerlo y conviene ir al veterinario.
Cómo es el oído de perros y gatos
El conducto auditivo de perros y gatos tiene forma de «L»: baja en vertical y después gira hacia dentro, hasta el tímpano. Esta forma hace que la cera y la humedad se acumulen con más facilidad que en nuestro oído y que sea difícil ver el fondo del conducto sin instrumental.
En condiciones normales, el oído se limpia solo: la cera se desplaza hacia fuera de forma natural. Muchos animales sanos no necesitan más que una revisión visual periódica.
Quién necesita limpiezas más frecuentes
Algunos animales acumulan más cera o humedad y se benefician de una rutina de limpieza:
- Perros de orejas caídas, como cocker, basset o golden retriever: el conducto se ventila peor.
- Razas con mucho pelo en el conducto, como caniches o bichones.
- Perros que se bañan a menudo o nadan: la humedad que queda dentro favorece los problemas.
- Animales con tendencia a producir más cera.
- Animales con antecedentes de otitis, siempre según la pauta que indique su veterinario.
Los gatos, en general, necesitan limpiezas con menos frecuencia que los perros.
Cómo revisar los oídos en casa
Aprovecha un momento tranquilo, por ejemplo después del cepillado, una vez por semana:
- Levanta la oreja con suavidad y mira el pabellón y la entrada del conducto.
- Fíjate en el color: la piel sana es de color rosa pálido.
- Observa si hay cera: una pequeña cantidad clara es normal.
- Huele: un oído sano no huele mal.
- Fíjate en su reacción: no debería quejarse al tocarle.
Señales de que debe verlo el veterinario (y no debes limpiar)
Si observas cualquiera de estas señales, no limpies el oído por tu cuenta y pide cita:
- Mal olor.
- Secreción abundante, oscura, amarillenta o con sangre.
- Enrojecimiento, inflamación o calor.
- El animal sacude la cabeza o se rasca las orejas con insistencia.
- Inclina la cabeza hacia un lado.
- Se queja o se aparta cuando le tocas la oreja.
- Pérdida de equilibrio o cambios en su audición.
- Un bulto o una oreja hinchada, como una almohadilla.
Estas señales pueden indicar una otitis, un cuerpo extraño (como una espiga) o un tímpano dañado. En esos casos, algunos productos pueden estar contraindicados, y el veterinario tiene que examinar el conducto para saber qué ocurre y qué tratamiento necesita.
Qué necesitas para limpiar los oídos
- Un limpiador ótico formulado para perros y gatos. Ayuda a disolver la cera sin irritar.
- Gasas o algodón para retirar la suciedad del pabellón.
- Una toalla, porque el animal sacudirá la cabeza.
- Premios compatibles con su dieta, para que la experiencia sea positiva.
Qué no debes usar:
- Bastoncillos de algodón dentro del conducto: empujan la cera hacia el fondo y pueden dañar el conducto o el tímpano.
- Agua oxigenada, alcohol o vinagre: pueden irritar.
- Productos para personas sin consultar con tu veterinario.
- Aceites caseros.
Paso a paso: cómo limpiar los oídos
- Elige un momento tranquilo y un lugar donde no te importe que salpique. Con perros grandes, en el suelo; con pequeños y gatos, sobre una mesa con una toalla.
- Levanta la oreja con suavidad para enderezar el conducto.
- Aplica el limpiador en la entrada del conducto siguiendo las indicaciones del producto. Evita que la punta del envase toque el oído, para no contaminarlo.
- Masajea la base de la oreja durante unos segundos. Oirás un chapoteo: es normal. El masaje ayuda a que el producto disuelva la cera.
- Deja que sacuda la cabeza. Así sale el líquido y la cera disuelta.
- Limpia el pabellón y la entrada del conducto con una gasa o algodón, solo hasta donde llegue tu dedo sin forzar.
- Premia a tu animal al terminar.
- Repite en el otro oído con una gasa limpia.
Si tu veterinario te ha indicado una técnica o frecuencia concreta, sigue sus indicaciones.
Cómo elegir un limpiador ótico
No todos los limpiadores son iguales. Al elegir, ten en cuenta:
- Que sea específico para perros y gatos, y que la etiqueta indique para qué especies está pensado.
- Su función: algunos están pensados para la limpieza rutinaria, otros ayudan a disolver cera más espesa y otros tienen un efecto secante, útil en perros que se bañan o nadan.
- La tolerancia: si tu animal tiene la piel sensible, elige fórmulas suaves.
- El formato: los envases con cánula facilitan la aplicación sin tocar el oído.
Si tu veterinario te ha recomendado un limpiador concreto, úsalo: lo habrá elegido teniendo en cuenta el estado de los oídos de tu animal.
Después del baño o la piscina
El agua que queda dentro del conducto es uno de los factores que favorecen los problemas de oído en perros. Después de un baño o de nadar:
- Seca bien el pabellón y la entrada del conducto con una toalla.
- Durante el baño en casa, puedes proteger la entrada del oído para que no entre agua.
- Si tu perro nada a menudo, pregunta a tu veterinario si le conviene un limpiador con efecto secante después.
Cada cuánto limpiar
No hay una frecuencia única:
| Situación | Frecuencia orientativa |
|---|---|
| Animal sano, sin exceso de cera | Solo revisión; limpiar cuando se vea sucio |
| Orejas caídas o mucho pelo en el conducto | Según la cera que acumule |
| Después del baño o de nadar | Secar bien el pabellón; valorar un limpiador con efecto secante |
| Antecedentes de otitis | Según la pauta de tu veterinario |
Más no es mejor. Limpiar en exceso puede irritar la piel del conducto y alterar su equilibrio natural.
Consejos para gatos
Los gatos suelen tolerar peor la manipulación. Algunas ideas:
- Envuélvelo con suavidad en una toalla, dejando la cabeza fuera.
- Trabaja entre dos personas si es posible.
- Sé breve y premia al terminar.
- Si se estresa mucho, no insistas: coméntalo con tu veterinario.
En gatos, la acumulación de cera oscura puede estar relacionada con ácaros u otros problemas que requieren diagnóstico. Si la ves, consulta antes de limpiar.
Acostumbrarle desde pequeño
Tocar las orejas de tu cachorro o tu gatito a menudo, sin hacer nada más, y premiarle después hará que de adulto acepte la revisión y la limpieza sin problemas. También facilitará mucho las visitas al veterinario.
Preguntas frecuentes
¿Puedo usar suero fisiológico para limpiar los oídos?
El suero puede servir para limpiar el pabellón, pero no disuelve la cera como un limpiador ótico específico. Consulta con tu veterinario qué producto conviene a tu animal.
Mi perro tiene los oídos muy sucios justo después de limpiarlos, ¿es normal?
Si la suciedad vuelve enseguida, huele mal o es oscura, puede haber un problema. No sigas limpiando y pide cita con tu veterinario.
¿Hay que depilar el pelo del conducto?
No de forma rutinaria. En algunos perros el veterinario o el peluquero pueden recomendarlo, pero no lo hagas por tu cuenta.
¿El limpiador ótico cura la otitis?
No. El limpiador sirve para la higiene. Una otitis necesita diagnóstico y tratamiento veterinario.
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